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Visión general.
Sin duda, el evento más importante y que condicionará gran parte del acontecer económico nacional,
ha sido el terrible sismo que ha afectado una longitud de 800 Km. de nuestro territorio. Desde el punto de vista económico,
el problema del cataclismo es la destrucción de parte de la riqueza, patrimonio o stock de capital nacional,
sobre el cual se barajan cifra que van desde los US $ 10 mil millones, de parte del actual gobierno,
a estimaciones más realistas que señalan magnitudes del orden de los 20 o 30 mil millones de dólares.
Sin embargo, y desde el punto de vista productivo, el efecto es mucho menor, ya que la producción puede mantenerse
o incluso incrementarse con un stock de capital inferior, y es esta la que determinará gran parte de los ingresos
de las empresas y compañías. Evidentemente, mucho de la mayor producción que veremos se destinará a reparar los
daños patrimoniales sufridos. Estimaciones de los efectos en el Producto Nacional, se cifran en una disminución
de éste en un punto porcentual,con lo que el rango de aumento del PIB para 2010 estaría entre 4 % a 5%.
La peor parte la recibiría la actividad en el segundo trimestre,
cuando parte de la maquinaria productiva esté en reparaciones.
Sin duda, la situación financiera del país es óptima, tanto por los ahorros
del país como su capacidad de endeudarse en buenos términos, ya que pasado este grave deterioro,
se harán ver las enormes posibilidades nacionales para retomar el crecimiento.
Esto parece haber sido aquilatado por el mercado accionario, ya que desde el primer
día la bolsa sólo acusó una baja relativamente leve, para recuperarse posteriormente,
concluyendo la semana con una caída de tan sólo 1 %.
Como lo demuestra nuestro cuadro de más abajo, la economía internacional
ha continuado su proceso de recuperación y consecuentemente, las bolsas del
mundo han experimentado alzas por sobre el 2%. En EE.UU. ya no son sólo la manufactura,
sino también los servicios, los que han entrado en etapa de expansión, y su economía ha
sido capaz de mantener -y no empeorar- la tasa de desempleo, situada en 9,7 %.


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