CASO CAPITALES – DESTRUCCIÓN NO CREATIVA

Hoy día todo lo que hacía Capitales S.A. parece obvio, pero hace veinte años no lo era. Y las autoridades, que tanto se empeñaban y se empeñan en promover “emprendedores”, cultivar la “innovación” y otras cosas por el estilo, no se han dignado dar una explicación de la destrucción de la empresa que podía generar, junto con otras, una revolución que implicaba precios al consumidor que eran fracciones mínimas de los precios existentes.

  • miércoles, 14 de noviembre de 2018 02:00    
        
        


CASO CAPITALES – DESTRUCCIÓN NO CREATIVA



La empresa Capitales S.A. fue creada para aprovechar todas las oportunidades que el avance técnico genera al dejar obsoletos a procesos y empresas existentes, lo que se denomina “destrucción creativa”.

El sello distintivo de esta empresa comparado con otros emprendimientos de este tipo, era su escala. Estaba diseñada para provocar un gran impacto, ya que no había ningún sector económico, sobre todo en servicios, que no estuviera bajo su radar.

El Grupo CB ya había demostrado en el pasado que podía crear grandes organizaciones en corto tiempo partiendo de cero y con la máxima eficiencia. Provida y el Banco de Santiago son un ejemplo de esto.

Capitales S.A. tenía una gran riqueza: su capital humano. Más de ochenta profesionales, ingenieros en su mayoría, integraban su área de desarrollo e informática. El año 2010 tenía como meta lograr en un plazo de tres años un exceso de valor de US$ 500 millones por encima de su valor contable. Sus filiales eran CB Corredores de Bolsa, CB.CL, Miscuentas.com, Atacam.com, Toro Rojo.com, Cuatro Rutas.com y Mis Créditos.com. El proyecto de SUR AFP, sin duda el más completo prospecto jamás entregado a la Superintendencia de Pensiones para obtener la licencia, fue rechazado sin causa válida alguna. Dentro de su cartera de proyectos, también había isapres y varias otras empresas en vista. Si se consideran transacciones como Cornershop-Walmart y valores transaccionales de Cuprum, Banmédica, bancos comerciales, Transbank, etc., se puede apreciar que la meta de US$ 500 millones era perfectamente alcanzable.

El rechazo de SUR AFP en enero del 2012, la suspensión de CB Corredores de Bolsa por parte de la SVS en un proceso absolutamente viciado, tal como se demostró y se explica en el resumen Caso Corredora, sumado a un conjunto de ilegales actuaciones de la SVS contra el Grupo CB en esos mismos días y con gran publicidad e información parcial, sesgada o simplemente errónea, generó un ambiente muy negativo que condujo, entre otras cosas, a un absurdo y mediático conflicto legal con Falabella y a la necesidad de tener que disminuir drásticamente el equipo humano y, en la práctica, paralizar la sociedad.

Hoy día todo lo que hacía Capitales S.A. parece obvio, pero hace veinte años no lo era. Y las autoridades, que tanto se empeñaban y se empeñan en promover “emprendedores”, cultivar la “innovación” y otras cosas por el estilo, no se han dignado dar una explicación de la destrucción de la empresa que podía generar, junto con otras, una revolución que implicaba precios al consumidor que eran fracciones mínimas de los precios existentes. Y era una máquina bastante imparable. Fue una “destrucción no creativa” que tiene claros responsables y que tuvo un gran costo privado y social. A nivel país, para salir de la “trampa del ingreso medio”, es necesario que existan muchas empresas tipo Capitales y que se les permita operar en todos los sectores de la economía, sin obvias barreras de entrada que restrinjan la competencia.


MANUEL CRUZAT INFANTE

Noviembre, 2018