El litio

Felipe Kast: "...Tianqi no quiere operar en un mercado competitivo, y a través de esta operación aumenta su poder de mercado y su capacidad de distorsionar un sector de interés estratégico para Chile...".

  • domingo, 21 de octubre de 2018 03:43    
        
        

El futuro será cada vez más eléctrico, en especial a medida que autos, buses y camiones dejen de usar combustible. Esto es una buena noticia para el medio ambiente, y también para el litio: el insumo clave de las baterías. No en vano su precio se ha triplicado en los últimos tres años, a pesar de aumentos de producción. También dibuja un futuro auspicioso para el cobre, insumo clave para las tecnologías asociadas a la electromovilidad.

Una buena noticia para el litio es también una buena noticia para Chile, que tiene la principal reserva mundial del mineral. La segunda está en China, pero es menos de la mitad que la nuestra. Argentina y Australia le siguen, aunque combinadas apenas superan a China. El principal depósito nacional está en el Salar de Atacama, y la principal empresa chilena es Soquimich, que espera producir 180.000 toneladas en 2021, lo que la haría el mayor proveedor mundial.

La semana pasada, el Tribunal de la Libre Competencia (TDLC) ratificó un acuerdo de la Fiscalía Nacional Económica (FNE) con la mayor empresa china del sector: Tianqi, que le permite adquirir el 24% de Soquimich. Esto se explica quizás porque su perímetro regulatorio aplica en el mercado local, sin mirar la competencia mundial. En Estados Unidos, la Clayton Act (1914) establece que las participaciones cruzadas entre competidores no pueden superar el 10%, bajo ese criterio esta operación sería rechazada. Lo concreto es que Tianqi -un actor importante- tiene un acuerdo de distribución con la norteamericana Albemarle -el principal productor mundial- para repartirse el mercado global: Tianqi se queda con China, Hong Kong y Taipei chino, y Albemarle con el resto del mundo.

En definitiva, tenemos a Tianqi, Albemarle y Soquimich que deberían competir, pero las dos primeras tienen un acuerdo de no hacerlo, mientras las dos últimas son las únicas concesionarias de las reservas de litio en el Salar de Atacama. Si Tianqi se hace del 24% de Soquimich, la cosa es más complicada, y a pesar de la intervención de la FNE y del TDLC, existen argumentos para dudar lo positivo de esta operación. Con el permiso de la autoridad de competencia chilena, una empresa que se colude para repartirse el mercado a nivel mundial será el segundo mayor accionista de Soquimich.

Tianqi y Albemarle, y ahora Tianqi dentro de Soquimich, pueden llegar a controlar el 70% de la oferta mundial, y elevar artificialmente el precio del litio, algo similar a la estrategia de los países petroleros de la OPEP. Esto puede ser positivo para las empresas del litio, pero será negativo para Chile y para el mundo entero, en tanto puede amenazar el desarrollo de la electromovilidad: la cantidad producida de litio, y por ende de baterías, será menor que la de un mercado competitivo, y su precio, mayor. Lo cierto es que la electromovilidad es estratégica para nuestro país: los vehículos eléctricos no solo requieren litio para sus baterías, también demandan hasta cuatro veces la cantidad de cobre que los tradicionales. Un cartel del litio disminuirá la demanda por cobre.

Mi problema con este arreglo no es que Tianqi sea una empresa china, o que un competidor de Soquimich sea su accionista. Mi problema es que Tianqi no quiere operar en un mercado competitivo, y que a través de esta operación aumenta su poder de mercado y su capacidad de distorsionar un sector de interés estratégico para Chile.

Felipe Kast
Senador Evópoli

Fuente:
http://www.elmercurio.com/blogs/2018/10/20/64179/El-litio.aspx